vuelos-espaciales-tripulados-carrera-espacial-tarjeta-embarque
15 de abril de 2021

Sesenta años de Viajes Espaciales Tripulados. El origen de la carrera espacial

El pasado 12 de abril se celebró el Día Internacional de los Viajes Espaciales Tripulados. La fecha conmemora el primer lanzamiento al espacio de una nave pilotada por un humano, la del astronauta soviético Yuri Gagarin, que el 12 de abril de 1961 completó una órbita terrestre a bordo del cohete Vostok 1. Se cumplen así 60 años de un hito histórico para la humanidad, seis décadas de viajes espaciales que dejan grandes logros y todavía muchos desafíos por delante. No es descartable que en un futuro la formación de los tripulantes de cabina de pasajeros incluya competencias orbitales y aprendan a realizar su servicio en gravedad cero.

La carrera espacial y sus orígenes

Es difícil establecer una jerarquía sobre los acontecimientos que originaron la carrera espacial. Conocer y explorar el espacio es un anhelo del ser humano desde tiempos inmemoriales, y especialmente notoria era la fuerza de atracción que ejercía la Luna ya sobre las civilizaciones antiguas. La revolución industrial del siglo XIX trajo una gran cantidad de avances tecnológicos que hicieron ver a algunos científicos opciones reales de mandar artefactos fuera de la atmósfera terrestre. 

Publicidad

El físico ruso Konstantín Tsiolkovski fue quizás el primero que empezó a plantear seriamente la posibilidad de lanzar viajes espaciales. En 1903 publica el libro ‘Exploración del espacio cósmico por medio de motores de reacción’, donde presenta detalladamente la posibilidad de salir al espacio exterior mediante este tipo de motores, una tecnología recientemente desarrollada por aquel entonces. También expuso con antelación muchas características  de los futuros viajes espaciales: el uso de oxígeno e hidrógeno líquidos como propelentes,  el empleo de cohetes de varias fases durante el lanzamiento o la utilización de trajes presurizados y de energía solar en el espacio.

Dos décadas más tarde, en 1926, el estadounidense Robert Goddard diseñó un cohete de combustible líquido, anticipando así muchos de los desarrollos tecnológicos que más tarde harían posible la carrera espacial. Y lo hizo prácticamente en secreto, ya que por aquel entonces la comunidad científica era muy escéptica en esta materia y el propio Goddard era objeto de burla, y no solo entre sus colegas, sino también entre los medios de comunicación y el público en general. Lo que no sabían entonces es que el trabajo de Goddard lo aprovecharía un futuro enemigo bélico para poner en serios problemas a la nación que repudiaba sus investigaciones.

Estados Unidos y la Unión Soviética como potencias espaciales

Las primeras aproximaciones científicas contundentes a los viajes al espacio vinieron de Estados Unidos y de la Unión Soviética, las dos potencias que poco después, en la segunda mitad del siglo XX, desencadenarían una brutal competencia por ver qué país iba conquistando primero los progresivos hitos en la carrera espacial.

En esta etapa inicial, la carrera armamentística, motivada por el estallido de la Segunda Guerra Mundial, tuvo un papel fundamental. La industria bélica hizo evolucionar radicalmente el desarrollo de la tecnología de los cohetes que más adelante servirían para poner en órbita los vehículos espaciales. La Wehrmacht, las fuerzas armadas de la Alemania nazi, construyó en 1942 el V2, un proyectil balístico que se convirtió en el primer artefacto en realizar un vuelo suborbital y que es considerado como el origen de los cohetes modernos. Los nazis tomaron entonces como punto de partida para su desarrollo las investigaciones del anteriormente denostado Robert Goddard y estuvieron cerca de decantar la guerra contra los Aliados gracias a su potencia y a una capacidad de alcance que, poco antes de terminar la contienda, estaba a punto de evolucionar hacia el primer misil balístico intercontinental, lo que habría permitido a Alemania bombardear Estados Unidos desde casi la Europa Continental.

La Guerra Fría y el inicio de la carrera espacial

Al término del Segunda Guerra Mundial las antagónicas Rusia y Estados Unidos, principales potencias vencedoras, ya no tenían un enemigo común contra el que luchar y pudieron centrarse en librar su propio enfrentamiento. Tras el reciente horror vivido sabían que no podían desencadenar otro conflicto bélico que dejase a la humanidad al borde de la destrucción, así que entraron en un periodo de enfrentamiento a múltiples niveles en el que, en principio, se descartaba la violencia. Comenzaba así la Guerra Fría, un periodo que impulsaría definitivamente la carrera espacial.

Durante esta época, que abarca casi toda la segunda mitad del siglo XX, una de las principales metas de Estados Unidos y de la Unión Soviética era la conquista del espacio. Disponer de satélites artificiales orbitando la Tierra era un objetivo estratégico que permitiría, entre otras cosas, dominar las comunicaciones dentro del planeta y lograr así superioridad en un posible escenario de guerra. La carrera armamentística siguió desenvolviéndose con un enfoque decididamente nuclear y los cohetes eran un dispositivo indispensable, tanto por su uso balístico en el lanzamiento de misiles con cabezas nucleares como para mandar los satélites al espacio. En este contexto, ambas potencias dedicaron recursos ingentes a investigación y desarrollo para obtener ventaja en la carrera espacial, sin escatimar medios en la también competida carrera propagandística que servía para minar la moral rival y azuzar la propia.

Los primeros en golpear fueron los soviéticos. En 1957 lanzan el Sputnik 1, el primer satélite artificial en orbitar la Tierra, provocando así la reacción de Estados Unidos que, herido en su orgullo, se conjuró para potenciar al máximo su política espacial con un plan estratégico que pasaba por relanzar la investigación con el reclutamiento de los científicos más brillantes. Un año después los americanos hacen orbitar el SCORE, su primer satélite de comunicaciones, marcando su primer tanto en la partida.

Para entonces la Unión Soviética ya había cogido ventaja y la hacía valer, mientras Estados Unidos intentaba capitalizar su conjura del Sputnik. La segunda misión rusa del mismo nombre mandaría, también en 1957, al primer animal vivo al espacio, la perra Laika, que murió de estrés y sobrecalentamiento al empezar su órbita alrededor de la Tierra. En aquel momento aun no habían conseguido resolver el problema clave para encarar las misiones tripuladas: traer de vuelta a la tripulación con vida. Lo conseguirían en 1960 con las perras Belka y Strelka a bordo de la Sputnik 5.

El primer humano orbitando la Tierra

Los soviéticos ya casi lo tenían y lo lograrían un año después: el 12 de abril de 1961 el cosmonauta. Yuri Gagarin se convirtió en el primer humano en llegar al espacio, hacer un vuelo orbital y regresar con vida a bordo de la nave Vostok 1. Un hombre y una fecha que quedarán marcadas con letras mayúsculas en la historia de la humanidad. La Unión Soviética tenía entonces una ventaja significativa sobre Estados Unidos en la carrera espacial, pero los americanos ya empezaban a cosechar los resultados de su plan y pronto empezarían la remontada que llevaría a Neil Armostrong y Buzz Aldrin a la Luna. Esa es ya otra historia.

image/svg+xml

Fecha de embarque

27 de junio de 2022

Puerta

12

Vuelo

v00456

Asiento

b24

EMBÁRCATE CON NOSOTROS EN ESTA NUEVA AVENTURA

Your compare list

Compare
Eliminar Favorito
COMPARAR
0